Para entrar, para actualizar, para reformar

para entrar a vivir

Para entrar, para actualizar, para reformar

Entras en una casa, das al interruptor y no mueres electrocutado. Eso no significa que la instalación eléctrica esté bien. No hace falta ponerse aletas para entrar en el baño. Eso no significa que la fontanería esté bien. Y vamos a ver, el gotelé no es una opción. Qué hartura los anuncios de “para entrar a vivir”, en algunos casos es más bien para “entrar a morir”.

El problema está en donde pones el límite, y que cada uno tiene el suyo. Y que no es lo mismo una propiedad en un barrio de economías ajustadas que el Barrio Salamanca. Si la propiedad está en un barrio de alto poder adquisitivo, la cocina que se cambió hace 20 años puede estar bien, pero el comprador la va a cambiar, y hay que tenerlo en cuenta. Si en cambio vienes de una zona de guerra o el presupuesto del comprador tipo de la zona va a ser muy ajustado, tenemos lo que llamo “me apaño”, y no pasa absolutamente nada. El límite lo debe poner un buen profesional objetivo, un agente inmobiliario de los de verdad, no el propietario, porque obviamente, y no quiero decir que el propietario sea tonto, en muchas ocasiones el vendedor tiene un sesgo muy humano, o simplemente quiere más dinero, así es la vida.

Instalaciones de hace 20 – 25 años vale. Luego están los baños y la cocina, que con esos años pueden tener un pase o no, dependiendo del diseño, la zona, y todas las respuestas suelen ser correctas. Las extravagancias y los muebles empotrados, aunque sean de caoba, lo siento, no funcionan. Y las ventanas, ay las ventanas. Y encima son posiblemente la partida más cara en una reforma. El aluminio con climalit en ventana corredera de finales de los 90 del siglo pasado o principios de los 2000 puede estar superado. Pero lo dicho, si el comprador va justo, se tendrá que apañar.

Y ahora nos vamos al otro extremo, el comprador que opina que para entrar a vivir le tiene que meter medio millón de euros en un piso de 70 m2. Pues tampoco. Con ese tipo de comprador suelo intentar acortar la visita, y si me pregunta si tengo otra cosa le sugiero que mire obra nueva (pobre promotor, la que le espera).

Ocultar la verdad del estado de la casa, exagerar, no digamos mentir, no es la estrategia de un agente inmobiliario, eso es de vendedor de pisos barato (barato el vendedor, no el piso). Y lo más importante, no da resultado. Haces perder el tiempo al comprador, al vendedor, y a ti mismo. La estrategia es ceñirte a la realidad, un buen reportaje, visita 360, buena descripción, ampliar información sin prisas cuando te llaman, y un buen manejo de las expectativas. Aún así habrá visitas que digan «menuda reforma hace falta», «está fatal», pero por ese motivo un buen agente debe ser diestro en el mindfullness, y no contestar a la primera lo que está pensando. De cara al propietario a lo mejor pierdo visitas, pero mi trabajo es vender en las mejores condiciones, no dar paseos y aparentar que hago muchas cosas.

Y lo más importante, no me gustaría que le dijeran a mi hijo que una casa está para entrar cuando está de origen de los años 60, se trata de pura honestidad, que es lo primero.

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